Ambas víctimas fallecieron en accidentes provocados por el impacto de los fuertes vientos sobre los vehículos en los que viajaban:
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Escocia: Un hombre de 60 años murió en la región de Dumfries y Galloway cuando un árbol derribado por la tormenta cayó directamente sobre su automóvil.
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Londres: Un joven de unos 20 años perdió la vida en el norte de la ciudad después de que otro árbol colapsara y aplastara el vehículo en marcha en el que se desplazaba.
El temporal provocó graves destrozos en la infraestructura eléctrica, sumergiendo en la oscuridad a vecindarios enteros. Cuadrillas técnicas trabajan a toda prisa en Escocia, Irlanda del Norte y el norte de Inglaterra para reparar los cables dañados y devolver el servicio.
La red de viajes sufrió severos colapsos: decenas de vuelos en aeropuertos clave fueron cancelados o desviados, los barcos que cruzan el mar para conectar Irlanda del Norte con el resto del país suspendieron sus rutas, y múltiples carreteras siguen bloqueadas por troncos y escombros.
Las autoridades piden a la gente evitar traslados innecesarios y mantenerse lejos de árboles grandes o estructuras inestables. Aunque el viento perderá fuerza poco a poco, los trabajos de limpieza urbana y el restablecimiento total de la luz tardarán varios días.




