El Reino Unido se prepara para un descenso brusco de las temperaturas y condiciones meteorológicas adversas tras un periodo inusualmente cálido y soleado. Un frente frío proveniente del noroeste pondrá fin al ambiente veraniego, dando paso a un escenario típicamente otoñal con lluvias intensas, niebla densa y heladas nocturnas en gran parte del territorio británico.
Los termómetros, que recientemente alcanzaron máximas de entre 21 °C y 23 °C en el sureste del país, caerán de forma notable. Los meteorólogos prevén que las temperaturas diurnas apenas superen los 10 °C o 15 °C en la mayor parte de las regiones. El desplome será más evidente durante las noches, cuando el cielo despejado desate heladas en zonas rurales, con mínimas que podrían rozar los -2 °C en el norte y los 4 °C en el sur.
Además del frío, la visibilidad se verá afectada. Las autoridades locales ya advierten sobre la formación de bancos de niebla espesa por las mañanas, lo que complicará el tráfico por carretera y los trayectos ferroviarios, especialmente en las zonas cercanas a Londres y en el sur de Inglaterra. Asimismo, un frente lluvioso cruzará el centro y sur de Inglaterra y Gales, provocando precipitaciones fuertes y continuas antes de desplazarse hacia el este.
Aunque el panorama mejorará brevemente el jueves con cielos despejados, el Servicio Meteorológico Nacional (Met Office) anticipa la entrada de una nueva borrasca atlántica de cara al fin de semana, la cual reactivará el viento y las lluvias. Los expertos aclaran que, pese a lo drástico del cambio, la situación entra dentro de lo normal para esta época del año y descartan por ahora nevadas generalizadas. Se recomienda a la población extremar las precauciones al viajar y abrigarse adecuadamente.




