El primer día de peatonalización en un amplio tramo de Oxford Street registró las primeras infracciones por parte de ciclistas que continuaron circulando por el área, ignorando las indicaciones del personal de vigilancia desplegado en el lugar.
La restricción abarca casi un kilómetro de longitud, desde Orchard Street hasta Great Portland Street. Este trayecto quedó cerrado por completo al paso de automóviles, taxis, autobuses y bicicletas, con el propósito de destinar el espacio de forma exclusiva a las personas que caminan por este céntrico sector de la capital británica.
Grabaciones compartidas en redes sociales muestran a varios ciclistas esquivando las barreras e itinerarios señalizados. A pesar de los avisos verbales emitidos por los guardias para que los conductores descendieran de sus vehículos y continuaran a pie, muchos optaron por proseguir su marcha entre la multitud.
Ante este escenario, las autoridades locales y la entidad reguladora del transporte preparan severas medidas para garantizar el cumplimiento de la norma. Se prevé la aplicación de multas económicas mediante avisos de sanción, además del incremento de inspectores de campo y la intervención de la policía para multar a quienes pongan en peligro a los transeúntes.
Comerciantes y transeúntes expresaron su inquietud ante la posibilidad de que la vía despejada termine convertida en una ruta de paso rápido. Las autoridades monitorean la situación de cerca para determinar si la presencia policial permanente será indispensable para recuperar el orden en la avenida comercial.




