Europa vive una semana de alarma en sus cielos por una serie de falsas amenazas de bomba contra aviones comerciales. Desde el lunes, más de 40 vuelos han recibido avisos de ese tipo, y en ningún caso se ha hallado explosivo alguno.
El martes, unos 10 vuelos fueron amenazados. Algunos aeropuertos cerraron y varios aviones militares acompañaron a los comerciales. El jueves, la cifra subió a una veintena de aeronaves, y cazas de Italia, Francia y Bulgaria despegaron para escoltarlas. Los avisos apuntaron sobre todo a aerolíneas de bajo costo y a rutas con Bulgaria, República Checa e Italia.
Tres aviones de Ryanair que viajaban a Sofía, procedentes de Madrid, Copenhague y Londres, aterrizaron de emergencia. Dos llegaron a la capital búlgara y el tercero fue desviado a Plovdiv. Un avión de Wizz Air con destino a Roma terminó en Venecia. La mayoría de las naves aterrizó sin problemas en su destino original.
Este viernes se reportó otra oleada que alcanzó a Dinamarca, República Checa y Francia, según los medios. Las fuentes no coinciden en si también incluyó a Italia o a Portugal.
Hasta ahora, ningún gobierno ha señalado a un responsable ni ha confirmado que todos los avisos vengan del mismo origen. Las amenazas se consideran poco creíbles, pero se aplican medidas de precaución. En Praga, la policía revisó cuatro aviones y no encontró nada sospechoso. La ministra de Transporte británica, Heidi Alexander, las calificó de falsas y malintencionadas.
Lo que más inquieta es que se repiten en varios países y en pocos días. Funcionarios han advertido sobre un posible aumento de los llamados ataques híbridos en Europa, que a veces se han ligado a Rusia o Irán. En este caso, nadie ha acusado a un actor concreto.




