Las familias en Inglaterra enfrentan sanciones económicas más altas por las faltas no justificadas de sus hijos.
Según la nueva normativa nacional, las multas por sacar a los niños del colegio sin permiso han subido a 160 libras por cada padre y por cada hijo. Esto suele aplicarse cuando los viajes se realizan en periodo escolar.
El sistema funciona así: si un alumno falta a clase durante cinco días o más sin una razón médica o de fuerza mayor, la escuela puede emitir una sanción.
Si el padre paga dentro de los primeros 21 días, el importe se reduce a 80 libras. Sin embargo, si se supera ese plazo, la cifra sube automáticamente a 160 libras.
Un punto clave del cambio es el castigo a la reincidencia. Si un padre recibe una segunda multa en un periodo de tres años, pierde el derecho al descuento. En ese caso, debe pagar las 160 libras completas.
Para las familias con más de un hijo, el gasto puede ser muy elevado. Por ejemplo, una pareja con dos hijos que viaje en tiempo de clases puede recibir cuatro multas diferentes. En total, podrían pagar 640 libras si no actúan a tiempo.
Las autoridades advierten que el límite son dos multas. A la tercera infracción, el caso ya no se resuelve con un pago simple. En cambio, pasa directamente a los tribunales.
En los juzgados, las consecuencias son más graves. Las multas pueden llegar a 2.500 libras por padre. En casos extremos, existe el riesgo de hasta tres meses de cárcel o antecedentes penales.
El objetivo del Gobierno es reducir el absentismo escolar. También busca asegurar que los niños no pierdan días de aprendizaje. La educación se considera una obligación legal y no opcional.
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