El Ministerio del Interior británico enfrenta fuertes críticas tras revelarse que utilizó dinero de los contribuyentes para pagar los pasajes de regreso de miles de ciudadanos brasileños. La medida busca incentivar la salida de personas que superaron el tiempo permitido en sus visados.
Según los datos oficiales, cerca de nueve mil brasileños recibieron apoyo económico y asistencia de viaje en los últimos dos años para volver a su país de origen. Los pagos individuales pueden alcanzar hasta tres mil libras esterlinas por persona, recursos destinados a facilitar su reintegración fuera del territorio británico.
El programa forma parte de un servicio de retornos voluntarios gestionado por el gobierno. Su meta principal es reducir la cantidad de extranjeros sin estatus legal vigente en el país sin recurrir a costosas deportaciones forzadas.
Mientras tanto, varios sectores políticos cuestionaron duramente la iniciativa. Los críticos argumentan que destinar fondos públicos para premiar a quienes incumplieron las normas migratorias resulta injusto y envía un mensaje equivocado.
Por su parte, las autoridades defendieron la estrategia financiera. Argumentan que este método resulta mucho más económico a largo plazo que mantener a los migrantes en hoteles o financiar largos procesos de expulsión judicial.




