Una intensa búsqueda en Suffolk terminó de la peor manera. Las autoridades confirmaron el hallazgo del cuerpo sin vida de Noah Woods, un niño de tres años que había desaparecido el martes por la tarde en la localidad de Brantham.
El pequeño se encontraba en una zona de juegos en Merriam Close cuando se separó de un familiar. Al tratarse de un menor con autismo, que no hablaba y tenía dificultades de audición, no respondía a los llamados, lo que encendió de inmediato las alarmas de los servicios de emergencia.
Tras el reporte, se activó un despliegue masivo. Participaron la policía local, bomberos, la guardia costera, helicópteros con cámaras térmicas y perros rastreadores. Además, más de mil vecinos se unieron voluntariamente para peinar cada rincón de la zona.
Casi un día después, los equipos de rescate localizaron al menor en un estanque cercano conocido como Decoy Pond. Los médicos solo pudieron confirmar su fallecimiento.
La policía informó que, tras las primeras investigaciones, todo apunta a un accidente trágico por ahogamiento. Descartaron indicios de delito, pero enviaron un mensaje de apoyo a la familia y agradecieron la enorme ayuda de los ciudadanos.




