Roksana Lecka, una trabajadora de 22 años en una guardería de alto nivel en el suroeste de Londres, ha sido acusada formalmente de 25 delitos relacionados con presuntos actos de maltrato y agresión contra menores de cuatro años. Las imputaciones incluyen 12 cargos por crueldad infantil, 12 por causar lesiones corporales y uno por intento de causar daños graves.
Las cámaras de seguridad del centro habrían captado a Lecka pellizcando, golpeando y sujetando de forma brusca a varios niños. En una de las grabaciones, según reportes, se la ve agarrando por el cuello a un bebé y pellizcando a otros dos, provocando el llanto de uno de ellos. Algunos menores presentaban marcas visibles en el rostro, el cuello, el abdomen y las piernas.
La denuncia inicial provino de una compañera de trabajo que presenció uno de los presuntos abusos, lo que motivó a la dirección del centro Twickenham Green Montessori —perteneciente al grupo Riverside Nursery Schools— a revisar el material de videovigilancia. Las grabaciones confirmarían comportamientos reiterados de agresión.
Lecka fue arrestada por la unidad de investigación de abuso infantil de la Policía Metropolitana. Actualmente, permanece en prisión preventiva en HMP Bronzefield y ha comparecido por videoconferencia ante el Tribunal de la Corona de Kingston. Ha admitido parcialmente su culpabilidad, reconociendo dos de los cargos, pero niega los restantes.
La fiscalía ha señalado que solo se ha revisado un día completo de grabaciones, aunque la acusada trabajó en el centro durante más jornadas. La investigación continúa con el análisis del resto del material audiovisual.
El caso ha generado profunda conmoción entre las familias afectadas, especialmente debido al perfil exclusivo de la guardería, cuyas tarifas alcanzaban las 1.900 libras mensuales. Ofsted, el organismo regulador de educación infantil, suspendió la licencia de funcionamiento del centro, que fue cerrado temporalmente. Los niños han sido trasladados a otras sedes del mismo grupo.
Desde Riverside Nursery Schools aseguraron haber actuado con celeridad: “La empleada fue suspendida de inmediato. Se informó a las autoridades y se siguieron todos los protocolos correspondientes. La seguridad y el bienestar de los menores continúan siendo nuestra máxima prioridad”.
El superintendente Ian Cameron, del equipo de Protección Pública de la Policía Metropolitana, declaró: “Estas son acusaciones de extrema gravedad. Desde el inicio hemos llevado a cabo una investigación exhaustiva, conscientes de la alarma generada entre las familias”.




