La normativa europea que permitía a las empresas tecnológicas detectar de forma voluntaria material de abuso sexual infantil en sus plataformas expiró el 3 de abril de 2026. Desde entonces, se ha generado un vacío legal que limita estas prácticas dentro de la Unión Europea.
Hasta ahora, compañías como Google o Meta podían escanear contenidos en busca de este tipo de material bajo una excepción temporal vigente desde 2021. Sin embargo, al finalizar esta prórroga, dichas acciones podrían vulnerar la privacidad de las comunicaciones, según lo establecido en la Directiva ePrivacy.
El problema surge por la falta de acuerdo político. Aunque el Parlamento Europeo respaldó una extensión de la medida hasta agosto de 2027, no se alcanzó un consenso con el Consejo de la UE. Las diferencias se centran, principalmente, en el uso del cifrado de extremo a extremo y sus implicaciones en la privacidad.
En paralelo, la propuesta de una legislación permanente, conocida como “Chat Control 2.0”, continúa bloqueada. El debate enfrenta dos posturas: la necesidad de reforzar la protección de menores y la defensa del derecho a la privacidad digital.
Como consecuencia, desde abril de 2026 las plataformas operan en un escenario de inseguridad jurídica. Organizaciones de protección infantil alertan de que esta situación podría reducir de forma significativa las denuncias a las autoridades, ya que las empresas no pueden realizar escaneos proactivos sin una base legal clara.
Mientras no se apruebe una nueva normativa o una prórroga, la detección de estos contenidos en la UE queda limitada, lo que genera preocupación entre expertos y organismos dedicados a la seguridad en internet.