El tan nombrado Brexit comienza a tener forma física, 4 años después de que Gran Bretaña votara a favor de abandonar la Unión Europea. Y en la región conocida como el Jardín de Inglaterra, está cobrando una forma mucho más concreta. Justo detrás de los antiguos robles y tejos que rodean la iglesia medieval de Santa María, en el poblado de Sevington, hay un campo donde trabajan con estrépito las topadoras, camiones y cementeras. Están preparando el terreno para crear parte de la nueva frontera entre Gran Bretaña y la Unión Europea, un depósito aduanero con espacio para 2.000 camiones.
Nadie pidió permiso a la población local, e incluso en esta zona de apoyo mayoritario al Brexit, la intromisión está socavando el apoyo a la ruptura británica con la Unión Europea.
El condado de Kent, votó un 60% a favor y un 40% en contra del Brexit en el referendo de 2016, pero Swandale, cuya casa en el poblado de Mersham estaba a 20 minutos a pie de Sevington, dijo que la mayoría no tenía en mente paradas de camiones ni almacenes aduaneros.
“Eso nunca formó parte de la defensa y la promoción del Brexit”, dijo.
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