Ante la crisis económica y la subida de la inflación, el rey Carlos III, que este lunes 14 de noviembre cumple 74 años, ha querido tener un gesto con sus empleados.
El monarca entregará al personal con los salarios más bajos una bonificación de su propio bolsillo, que asciende hasta las 600 libras y que recibirán este mes de noviembre junto a su paga habitual.
La ayuda económica beneficiará a limpiadores, lacayos y sirvientes, es decir, a 491 empleados a tiempo completo en los palacios reales ocupados, que incluyen el de Buckingham, Balmoral y el castillo de Windsor.
El bono también se entregará a las 101 personas que trabajan en Clarence House, que se ha establecido como residencia oficial de los reyes, tal y como anunció Carlos, que ha rechazado vivir en Buckingham, palacio que calificó de “no apto” ni adecuado “para el propósito del mundo moderno” y que su mantenimiento no es “sostenible”, según contaron fuentes cercanas al monarca al diario británico The Sunday Times.
El bono se repartirá en función también de los sueldos: el personal que gane menos de 30.000 libras al año recibirá 600 libras, mientras que aquellos con salarios más altos, es decir, entre las 30.000 y las 40.000 libras, recibirán una ayuda que oscilará entre las 400 libras y las 200 libras. Además, aquellos trabajadores solteros que vivan en un alojamiento proporcionado por la casa real británica recibirán 200 libras cada uno.
El bono, que saldrá de las arcas del monarca, deberá ser destinado a cubrir el aumento de las facturas de energía y los pagos de la hipoteca.
“El rey está preocupado por el bienestar económico del personal y por hacer lo que puede”, señalaba una fuente cercana a Carlos III al tabloide The Sun.




