Ante la inminente llegada de cientos de solicitantes de asilo a una pequeña localidad rural del Reino Unido, las mujeres del lugar han comenzado a tomar clases de defensa personal. La decisión surge después de que la policía local y las autoridades aconsejaran a los vecinos extremar las precauciones ante el plan gubernamental.
La polémica se concentra en el remoto pueblo de Piddington, en Oxfordshire, que apenas supera los 350 habitantes. El proyecto del Ministerio del Interior prevé instalar a cientos de hombres en un antiguo predio militar cercano, lo que alteraría radicalmente la demografía de la zona.
Los residentes, especialmente madres y adultos mayores, expresaron su profunda preocupación por quedar fuertemente superados en número por los recién llegados en un entorno aislado. Como respuesta a este clima de inseguridad, varios habitantes han reforzado la seguridad en sus hogares mediante cámaras de vigilancia y han optado por aprender técnicas de protección física.
El caso ha encendido un intenso debate nacional sobre la viabilidad de ubicar grandes centros de acogida en zonas rurales reducidas. Mientras tanto, los vecinos exigen mayor transparencia al gobierno y respuestas claras para garantizar la tranquilidad de la comunidad.




