El Ministerio del Interior británico (Home Office) lanzó una campaña informativa dirigida a cuidar los parques infantiles de la capital. La orden es directa: ningún adulto puede estar en estas zonas si no acompaña a un menor. La medida busca mantener las áreas de recreo como espacios limpios y seguros para el juego de las familias.
Los carteles oficiales detallan tres prohibiciones estrictas para las personas mayores de edad que ingresen a los recintos recreativos: no fumar, no consumir alcohol y no utilizar sustancias estupefacientes. Las autoridades sanitarias y vecinales recuerdan que la presencia de adultos consumiendo estos productos daña la convivencia comunitaria, ensucia los juegos y pone en peligro el bienestar físico y mental de los pequeños.

La normativa establece consecuencias graves para quienes incumplan las reglas dentro de los parques. Las personas que sean sorprendidas fumando, tomando bebidas alcohólicas o usando drogas en estas instalaciones recibirán una orden inmediata para abandonar el lugar. Además, las autoridades tienen la potestad de aplicar multas económicas o realizar arrestos mediante la policía local. Por otra parte, el documento del gobierno advierte de forma explícita que cometer estas infracciones puede afectar negativamente la solicitud de asilo y el apoyo económico que reciben los migrantes en el país.
El comunicado oficial también facilita los canales de denuncia ciudadana. Si los vecinos observan a personas adultas cometiendo estos actos prohibidos dentro de un parque infantil, deben reportar la situación llamando al número telefónico de la policía para casos no urgentes, que es el 101. Las autoridades aclaran que hacer este reporte no perjudicará el estatus migratorio de quien denuncia. Asimismo, recuerdan que para emergencias reales el número telefónico es siempre el 999. La meta de la ciudad es asegurar parques libres de humo, vicios y peligros cotidianos.




