Un tribunal británico condenó a cadena perpetua a un hombre tras hallarlo culpable de asesinar a su hijo de cuatro semanas. El agresor deberá cumplir un mínimo de 18 años en prisión antes de poder solicitar la libertad condicional.
Los hechos ocurrieron en el año 2022 en la localidad de Chard, en el suroeste de Inglaterra. De acuerdo con la investigación judicial, el padre biológico atacó al recién nacido de cuatro semanas tras regresar a su domicilio bajo los efectos del alcohol, tras haber ingerido una gran cantidad de cerveza durante una salida nocturna.
Los fiscales detallaron que el bebé comenzó a llorar y a mostrarse inquieto durante la alimentación nocturna. La madre se ausentó brevemente para subir a la planta alta de la vivienda, momento que el hombre aprovechó para agredir físicamente al infante debido a la pérdida de paciencia provocada por la embriaguez.
El informe médico forense reveló que el lactante sufrió lesiones internas devastadoras, incluyendo traumatismos severos en el cerebro, la médula espinal y las costillas. Los especialistas señalaron que la magnitud de los daños físicos era comparable a las consecuencias de un accidente automovilístico a alta velocidad o a una caída desde una gran altura.
Tras la agresión, el menor dejó de respirar y su piel adquirió un tono grisáceo. Los servicios de emergencia acudieron al domicilio tras una llamada de alerta y trasladaron al niño a un centro hospitalario, donde permaneció conectado a soporte vital durante una semana antes de fallecer debido a la gravedad de los daños cerebrales.
Durante el juicio celebrado en el tribunal de Bristol, el acusado intentó negar su responsabilidad y culpó a terceros. Sin embargo, el jurado desestimó sus argumentos y lo declaró culpable por unanimidad.
Al dictar la sentencia, el juez encargado del caso subrayó que la tragedia familiar jamás habría sucedido si el procesado no hubiera estado bajo los efectos del alcohol, destacando la brutalidad del ataque contra una víctima totalmente indefensa incapaz de defenderse.




