La empresa Thames Water mantiene la prohibición de usar mangueras en los hogares de Londres y las zonas cercanas para proteger las reservas de agua ante la falta de lluvias. Esta medida afecta a más de diez millones de vecinos y busca bajar el consumo diario de inmediato, debido a que el calor y la sequía han dejado los ríos y pozos en niveles muy bajos.
La norma prohíbe conectar mangueras, rociadores automáticos o limpiadores a presión al agua de la red pública para regar jardines, césped o huertos particulares. Tampoco se permite usar estos aparatos para lavar coches privados, limpiar suelos, ventanas o llenar piscinas inflables. No cumplir con la regla puede castigarse con multas de hasta mil libras.
Sin embargo, los ciudadanos pueden realizar estas tareas si usan cubos, regaderas de mano o tanques que recojan agua de lluvia. También hay permisos especiales por razones de salud, seguridad o para ayudar a personas con problemas de movilidad registradas en la empresa. Los negocios de plantas pueden seguir regando su mercancía.
La compañía insiste en la importancia de colaborar para evitar cortes de agua en las casas. Los técnicos revisan los niveles de agua cada semana y quitarán la restricción cuando las lluvias devuelvan la normalidad a la región. Mientras tanto, se pide un uso responsable, dando prioridad a la higiene y la cocina.




