El icónico puente de Waterloo enfrenta un futuro incierto. Nuevas revisiones técnicas advierten que la estructura podría sufrir restricciones de peso severas o un cierre total en un plazo de tres años si no se aplican trabajos de mantenimiento prioritarios.
Informes recientes detallan que las inspecciones detectaron daños provocados por filtraciones de agua y pequeñas grietas de hasta dos milímetros a lo largo del paso. Ante este panorama, el Ayuntamiento de Westminster solicitó un presupuesto estimado en seis millones de libras esterlinas. El objetivo de estos fondos es cubrir las reparaciones indispensables antes de que concluya el año fiscal 2029-2030.
De no completarse las obras a tiempo, la vía sobre el río Támesis engrosará la lista de cruces londinenses con problemas graves de infraestructura, lo que incrementaría de forma notable la congestión vehicular y complicaría los trayectos diarios de miles de ciudadanos. Por ahora, las autoridades locales mantienen el tránsito abierto con normalidad mientras se evalúan las soluciones financieras para asegurar el puente a largo plazo.




