Viajar en el transporte público londinense implicará reglas más estrictas. El Gobierno británico prepara una nueva normativa que permitirá multar con hasta 100 libras a los pasajeros que usen cigarrillos electrónicos, tiren basura o mantengan conductas molestas a bordo de los autobuses.
Aunque la mayoría de las empresas de transporte ya prohíben vapear dentro de los vehículos, las autoridades locales no contaban con herramientas suficientes para sancionar a quienes ignoraban las normas. Con esta medida, los ayuntamientos tendrán la potestad legal de emitir multas económicas de forma directa.
¿Cómo funcionarán las sanciones?
Para garantizar la seguridad de los trabajadores, los conductores no tendrán la responsabilidad de confrontar a los infractores. En su lugar, las revisiones estarán a cargo de inspectores de transporte y agentes policiales, quienes aplicarán un protocolo de tres pasos antes de aplicar la sanción:
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Acercamiento: Los agentes abordarán al usuario para señalar la falta.
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Explicación: Se le informará sobre el impacto de su conducta en los demás pasajeros.
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Multa: Si la persona se niega a colaborar, se le entregará la penalización de 100 libras.
Si la sanción no se paga a tiempo, el monto acumulado podría alcanzar hasta 1.000 libras mediante procesos judiciales.
Un plan para mejorar la convivencia
Esta iniciativa forma parte de una campaña orientada a frenar los comportamientos destructivos en el transporte público. Entre las molestias más comunes reportadas por los usuarios destacan el consumo de vapes en espacios cerrados, el volumen alto en teléfonos móviles sin auriculares y la acumulación de desperdicios en los asientos.
Las autoridades prevén anunciar oficialmente los detalles finales del plan durante las próximas semanas para iniciar su aplicación gradual en la red de autobuses.




