Esta primera fase contempla la salida de unos setecientos internos de centros como Wandsworth y Brixton, en Londres, mientras miles de reclusos más recuperarán la libertad de forma gradual en las próximas semanas.
Entre las personas excarceladas figura un conocido ladrón con un centenar de antecedentes por hurtos en comercios, quien cumplió una pena menor antes de salir a la calle. A las puertas del recinto penitenciario, el individuo valoró positivamente la medida adoptada por el Gobierno para descongestionar el sistema.
La puesta en marcha de este programa de emergencia ha generado un intenso debate político y social. Diversas asociaciones de apoyo a las víctimas y colectivos comunitarios han expresado su profunda preocupación ante el riesgo de que la reintegración precipitada de tantos delincuentes afecte la seguridad ciudadana y sature los servicios de vigilancia y control encargados de supervisar a los liberados.




